sábado, 19 de agosto de 2017

Harpálice

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Harpálice (en griego antiguo Ἀρπαλύκη), según la mitología griega, fue hija del rey Harpàlic, de Tracia .

Su madre murió cuando ella era muy pequeña y su padre la alimentó con leche de vaca y de yegua, y la acostumbró a combatir. Como no tenía descendencia masculina, Harpàlic quería encontrar en esta hija un sucesor. Harpálice encontró que esta vida le iba bien y se convirtió en fuerte y diestra en el uso de las armas. Durante un ataque contra Harpàlic por parte de los getas (los bárbaros de las llanuras del Danubio, o quizás por los compañeros de Neoptólem cuando regresaban de la guerra de Troya, El rey se encontró rodeado por el enemigo y le hirieron gravemente. Pero harpálice apareció y entregó su padre de una muerte segura. Más tarde, Harpàlic fue expulsado de su reino por una sedición que él mismo había provocado, debido a su carácter cruel. El rey se retiró al bosque con su hija. Ella ayudaba a su padre en todo lo que necesitaba: cazaba y hacía incursiones en los establos vecinos. Los pastores, cansados ​​del saqueo, van pararle trampas como si fuera una fiera salvaje, la capturaron con una red y la mataron. Pero su muerte provocó peleas sangrientas. Cuando se apoderaron de harpálice, la chica llevaba un cabrito, procedente de su último robo. Los pastores se pusieron a discutir por el cabrito de una manera tan encarnizada que algunos de ellos murieron. Se erigió una tumba para la chicos y se le rindió culto. En las fiestas que se celebraban en su honor se hacían simulacros de luchas, en recuerdo, según decían, de las luchas que habían seguido a la muerte de la chica.

Otra harpálice es la que comete incesto con su padre clima . Según las versiones, harpálice desesperada después del hecho, se transformó en pájaro nocturno, o bien se suicidó o clima la mató.

Un satélite harpálice , lleva su nombre.

jueves, 17 de agosto de 2017

El misterio del centro de la tierra y los dioses sumerios



Todas las diferentes mitologías que han surgido a partir de diversos pueblos y culturas cuentan en su panteón de dioses con un señor de la muerte que, más que decidir sobre la vida y la muerte de los seres vivos, rige sobre el inframundo o reino de los muertos, dependiendo de la estructura de la cosmogonía de cada mitología.
Así, en el caso de la religión sumeria, y su posterior extensión a las culturas asiria, acadia y babilonia, el encargado de presidir sobre las almas de los muertos era una mujer: la diosa Ereshkigal, cuyo nombre traducido literalmente la definiría como ‘’Reina de la gran Tierra’’.
Esta figura representaba a la deidad suprema en el reino de los muertos y la única con autoridad para administrar juicio y establecer las leyes por las que se regían sus dominios. Se consideraba que no había retorno posible de este reino llamado Irkalla y, en muchas ocasiones, se utilizaba este sustantivo para designar al propio reino y a su señora.
El misterio del centro de la tierra y los dioses sumerios 
El infierno sumerio era un reino bajo tierra donde continuaba la existencia.

Pero estos dominios no eran tenidos como un lugar tenebroso cuyo regente se responsabilizaba de asignar justo castigo para las acciones cometidas en vida sino que se entendía como un lugar en el que continuaba la existencia tras la muerte, de forma subterránea, con otro regente, y en el que no se impartían castigos ni administraban recompensas.

En Irkalla los muertos mantenían el mismo cuerpo que habían tenido en vida pero éste se seguía descomponiendo según el proceso normal. Para la antigua sociedad mesopotámica la existencia continuaba sin más tras el importante acontecimiento de la muerte si bien, para acceder a este reino, había que conseguir atravesar siete puertas y para lograr atravesar cada uno de estos portales, debía dejarse una prenda en pago.

Todo el reino era regido por Ereskigal, hija de Anu, el dios supremo anunnaki. En otro tiempo fue también una diosa del panteón celeste pero fue raptada por el dragón Kur, que es considerado el primer dragón del mundo en la mitología sumeria, y así fue llevada a Irkalla, lugar del que acabó convirtiéndose en su reina gobernando el otro mundo en solitario durante largos años.
El misterio del centro de la tierra y los dioses sumerios 
Detalle que muestra a Ninurta enfrentándose al dragón Kur.

Hasta que se dio una ocasión en la que los dioses decidieron celebrar un banquete en el que, al igual que los seres celestes no podían descender al inframundo, los dioses subterráneos no podían ascender al cielo. De modo que los primeros mandaron un emisario a Irkalla que se presentó ante Ereshkigal con una invitación en la que se le instaba a enviar un representante que daría cuenta de la comida de los dioses en su nombre.

Para tal labor la reina de los muertos escogió a su visir Namtar que, a su vez, era un dios menor asociado a la enfermedad. Un mito le hace responsable de haber creado y enviado al mundo 60 enfermedades diferentes que tomaban forma de demonios y se internaban en los hombres.

Así que el visir de la reina se dirigió a las dependencias celestes en donde tenía lugar el evento, para lo que tuvo que subir una extensa escalera y al llegar, se presentó en nombre de la respetada diosa del reino del otro mundo a lo que el resto de dioses, como señal de gran respeto, se levantaron de sus asientos y se arrodillaron ante el visir del mismo modo en el que lo hubieran hecho de haberse encontrado ante la presencia de Ereshkigal. Todos los dioses mostraron su respeto a excepción de Nergal que permaneció en su asiento ya que no le tenía aprecio al visir.
El misterio del centro de la tierra y los dioses sumerios 
Representación de Nergal con características animalescas.

Nergal era hijo del dios Enlil y la diosa Ninlil, y fue engendrado en el propio inframundo cuando Enlil engañó a la diosa y la tomó en contra de su voluntad. También era considerado como una de las manifestaciones oscuras del dios del Sol Shamash.

El hecho de que Nergal no se levantara de su asiento fue considerado como una de las mayores ofensas por lo que se le impuso, como castigo, que debía de descender al inframundo para presentar sus disculpas ante Ereshkigal en persona.

Antes de su partida, Enki le previno y le advirtió para que no tomara ningún asiento en el reino de los muertos, ni probara de la bebida o de la comida de este mundo y que tampoco debía yacer con Ereshkigal pues esta diosa era conocida por su gran belleza e intentaría tentarle.

Nergal descendió junto a siete escorpiones y un presente para la diosa y cuando se halló ante su presencia, ésta quedó prendada de su invitado. Le ofreció bebida, alimento y que tomara asiento pero Nergal rechazó todos los ofrecimientos siguiendo el consejo de Enki, si bien no consiguió atender a este consejo de forma absoluta pues sucumbió ante los intentos de seducción de la diosaque le provocó dejándose ver mientras se bañaba.
El misterio del centro de la tierra y los dioses sumerios 
Otra representación del consorte de Ereshkigal.

Yacieron juntos durante seis días y seis noches tras los cuales, a la mañana del séptimo día, Nergal abandonó sigilosamente el lecho y el reino de Irkalla volviendo al cielo como era su obligación.
Cuando Ereshkigall despertó fue informada de la razón de la ausencia de su amante y lloró amargamente su marcha. Mandó de nuevo a su visir al reino celeste con el objeto de dar con él pero Namtar no pudo encontrarle debido a que Enki había cambiado su aspecto físico para que pudiera pasar desapercibido.

Cuando la señora del inframundo se dio cuenta del engaño montó en cólera y amenazó con enviar a todos los habitantes de su reino a convivir con los vivos por lo que en número los primeros superarían ampliamente a los segundos.

Al enterarse de esta amenaza Nergal se llenó de ira y descendió de nuevo al inframundo. Rompió los siete portales yse presentó amenazante ante la diosa con la intención de darle muerte decapitándola. Pero en el último momento ambos entendieron que se amaban y decidieron permanecer juntos en Irkalla. Así el dios de las plagas se convirtió en el consorte de Ereshkigal y en dios de los muertos.
El misterio del centro de la tierra y los dioses sumerios 
Figurilla que representa a Anu.

Pero la entrada a este reino suponía el no retorno, a excepción de contadas ocasiones en las que algún mensajero entraba a dar una misiva y volvía a salir. Existe un mito en torno a este tema llamado ‘’el descenso de Inanna’’ que narra el viaje de esta diosa, hermana de Ereshkigal al inframundo y que se plasmó por escrito en diversos poemas.

Inanna era la diosa de la fertilidad y del amor en oposición a su hermana: la vida y la muerte. Decidió descender al mundo subterráneo aunque la motivación para tomar tal riesgo no queda muy clara en los fragmentos de los textos recuperados.

Parecía ser muy consciente del riesgo que entrañaba su viaje pues dejó instrucciones a su visir acerca de cómo proceder en caso de que ella misma no hubiese regresado al cabo de tres días desde su partida. Además, se atavió con ropa de gala, joyas y diversos talismanes de poder.

Se dirigió con determinación a las puertas de entrada al inframundo y le transmitió al guardián de las mismas su solicitud para ser recibida por su hermana y poder tratar los asuntos en los concerniente al funeral de su cuñado (el primer marido de Ereshkigal). Al enterarse de la petición la señora de los muertos se enfureció pues sospechó de un engaño e Inanna no vestía apropiadamente para el periodo de duelo, por lo que dudó de las verdaderas intenciones de su visita. Dispuso entonces que cada una de las siete puertas de entrada se cerrara con candado estableciendo en ese momento la condición de que para poder atravesarlas debía de entregarse una prenda o abalorio como pago del peaje.
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Inanna pasó a ser conocida como Ishtar en Babilonia.

De este modo, Inanna se presentó en las estancias de Ereskigal completamente desnuda e indefensa ya que se había desprovisto de su vestido y sus amuletos mágicos y ambas se enfrentaron en combate, la diosa de la fertilidad delata sus verdaderas intenciones manifestando su deseo de hacerse con el trono. El desenlace de esta contienda en algunas versiones termina con Inanna condenada a muerte y, en otras, con ella muriendo a manos de su hermana. En cualquiera de los casos, Inanna fallece como consecuencia de su viaje.

Para un muerto no existía retorno posible de la morada de los muertos, por lo que Innana queda atrapada en Irkalla pero al cumplirse el plazo estipulado, el visir de la diosa del amor procedió como le había sido indicado y realizó las lamentaciones apropiadas apelando y rogando al resto de dioses para que intercedieran a su favor. Los dioses se negaron ya que la desafortunada suerte de Inanna le había acaecido como consecuencia de sus propios actos, movida por la ambición. De entre todos los dioses, únicamente Enki se apiadó e ideó un plan para traer a Inanna de nuevo con los vivos.
Algunos dioses podían traer a los muertos de nuevo a la vida siempre y cuando no hubieran pasado muchos días desde el fallecimiento.

Creó dos seres que fueron recibidos por Ereshkigal, a la que engañaron para que accediera a hacerles entrega del cuerpo de la recientemente fenecida diosa. Una vez se hicieron con él, lo impregnaron con ‘’el agua de la vida’’ que Enki les había entregado y la diosa revivió.
Pero alguien tenía que suplir a Inanna entre los muertos y se le instó a que escogiera un sustituto para tal fin. Debía de determinar quién moriría en su lugar. Cuando volvió a la tierra se encontró con que su marido Dumuzi no estaba cumpliendo con el pertinente duelo por su muerte y además había ocupado su puesto, así que entregó a su consorte.

Parece que los dioses actuaban de forma muy humana dejándose llevar por celos y ambiciones pero también hacían gala de sus capacidades sobrehumanas siendo incluso capaces de o de crear a otros seres para que les sirvan en sus empresas o de traer de vuelta a la vida a un muerto saltándose las leyes de la existencia:
“Ereshkigal es la reina soberana aquí y aquellos que la adoran no podrán nunca salir.

miércoles, 16 de agosto de 2017

El atemorizante Gidim o Espíritu de Muerte en Mesopotamia

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Así como las sombras de los fallecidos que rondaban el inframundo, según las creencias de la mitología antigua clásica -griega y romana-, existían en las religiones de Sumeria, Babilónica, Asiria y de otros pueblos mesopotámicos, unos espíritus merodeadores similares.

Se trataba de los gidim, como eran denominados en sumerio y eṭemmu en acadio. La palabra sumeria puede analizarse como compuesta por gig, que significa “estar enfermo” y dim que representa demonio” o por gi “negro” y dim “acercarse”.

En la antigua Mesopotamia, los vivos y los muertos estaban estrechamente conectados. Era una creencia indiscutible que la mortalidad era una de las características definitorias de los seres humanos.

Cualquier persona que moría joven era considerada maldecida por los dioses, mientras que aquellos que eran saludables eran vigilados por espíritus beneficiosos, y cuando esa protección se desvanecía, terribles cosas podían ocurrir.

Una vez que una persona moría, se convertía en un gidim, o “espíritu de muerte”. El espíritu era una criatura sombría que a veces se aparecía a amigos, familiares y seres queridos y siempre reconocible como la persona que habían sido en la vida.
El atemorizante Gidim o Espíritu de Muerte en Mesopotamia
Sin embargo, los gidim no aparecía al azar, sino que podía ser invocado por los vivos. Los montículos de entierros en Mesopotamia eran más que un lugar donde los restos de las personas eran sepultados para el paso a la otra vida.

Eran un lugar importante porque allí los restos también eran cuidados en caso de que alguna vez fueran necesarios para llamar a un gidim desde el inframundo.

No se sabe cuál era el proceso para enterrar correctamente un cuerpo, pero se cree que variaba según el rango de la persona. Los reyes y las reinas podían tener períodos de luto más largos que los plebeyos, y sus montículos de entierro a menudo  se les llamaba “palacio de descanso” o “casa de la eternidad”.

La existencia de los gidim en la siguiente vida era triste, y por eso era responsabilidad de los vivos dar ofrendas a los muertos. Sin los dones de los vivos, los gidim eran condenados a la sed eterna y a alimentarse de comida amarga y casi inconsumible.

Otras historias dicen que los gidim no comían nada más que polvo y que existían en un reino gobernado tiránicamente por la reina Ereshkigal y su consorte, Nergal.

martes, 15 de agosto de 2017

La fascinante mitología Inuit

La mitología fue la forma en la que los pueblos antiguos explicaron los fenómenos presentes en su vida cotidiana y dieron sentido a su existencia. Familiarizados con la mitología romana y griega, puede que hayamos pasado por alto la de otras civilizaciones, como la mitología Inuit, transmitida de generación en generación por los ancianos para enriquecer e iluminar a sus comunidades. Descúbrela con nosotros.

El increíble mundo dentro de la mitología Inuit

Los inuit son un pueblo originario de la inmensidad del Ártico canadiense, perteneciente a una familia mucho más grande que se extiende desde el Mar de Bering a través de Alaska y por el norte de Canadá hasta Groenlandia.
Se trata de un pueblo imaginativo, resilente y con un modo de vida particular, del que destacada una rica cultura donde el arte, el canto, la danza, los mitos y leyendas juegan un importante rol.
Siendo un repositorio de la cultura Inuit, la mitología de este pueblo es transmitida por los ancianos a través de generaciones. La mitología inuit ha experimentado un renacimiento en popularidad, ya que los grupos comunitarios se han dedicado a preservar las enseñanzas tradicionales, como una forma de solidaridad cultural y política.
Los Inuit designaron los poderes del Bien y del Mal a las deidades, que vivían en un mundo espiritual estrechamente entrelazado con el hermoso paisaje del norte, donde ellos hacían vida.
La fascinante mitología Inuit que muy pocos conocen
La transmisión oral ha sido uno de los métodos más importantes a la hora de preservar las costumbres tradicionales de la sociedad Inuit, mediante las que se verbalizó un claro sentido del bien y del mal a partir de las primeras historias de los dioses. Estos primeros cuentos estaban intrínsecamente ligados al chamanismo Inuit.
Un principio fundamental de la mitología inuit es la creencia en otros mundos bajo el mar, dentro de la Tierra y en el cielo, donde algunos angakkuqs (chamanes) dotados tienen el poder de viajar en trances y sueños, visitando lugares que los mortales ordinarios sólo experimentarían en El Más Allá.
mitología inuit
Los sueños siempre han jugado un papel importante en la vida de los Inuit, tal vez sirviendo de base para algunos mitos. Cada elemento dentro de los sueños, se interpreta con cuidado en búsqueda de significados que revelen algo importante para la persona que los tiene. Se dice que los sueños de osos polares tienen connotaciones sexuales y los de comadrejas sugieren problemas, mientras que los sueños del pájaro advierten sobre la llegada de ventiscas.
Entre los mitos inuit más famosos está la leyenda de la diosa del mar, conocida por varios nombres como Sedna, Nuliayuk, Taluliyuk, Taleelayuk. En el mito, resumiendo, una joven es lanzada al océano, donde termina convirtiéndose en la guardiana de todos los mamíferos marinos.
Sedna, mitología inuit
Otra muy importante es la leyenda de Lumiuk (Lumak, Lumaag), la cual habla de un niño ciego, víctima de abusos, que se refugia en el mar, donde recupera la vista y termina su sufrimiento.
La leyenda de Kiviuk (Kiviok, Kiviuq), una figura mitológica importante en la misma esfera que Sedna, explica la abundancia de pescados y la ausencia de árboles en la tundra ártica; mientras que la leyenda de Tikta’Liktak cuenta la historia del viaje de un joven cazador a casa después de perderse en un témpano de hielo.
Todas ellas fueron pensadas para dar un cierto sentido a un escenario hostil y frío, como es el que habitaban los Inuit, y para transmitir la idea del Bien y del Mal.

lunes, 14 de agosto de 2017

Cardea, la ninfa violada por el dios Jano que se convirtió en diosa

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En la mitología griega y romana abundan las historias no aptas para menores. Asesinatos, incestos, venganzas…y como no, violaciones. Las mujeres no suelen salir bien paradas en esas leyendas y Cardea, la ninfa violada por el dios Jano que se convirtió en diosa, es un ejemplo de ello.

Cardea, la ninfa violada y el dios Jano

Cardea era una ninfa que habitaba en el “Lucus”, el bosque sagrado de los romanos. Era parecida a Diana, pero no utilizaba un arco, sino una lanza y una red. Cardea tenía muchos pretendientes que no le interesaban y como no aceptaban fácilmente un “no”, utilizaba una treta para despistarlos. Cuando la asediaban, esgrimía la falta de intimidad del bosque y los encaminaba hacia una cueva. Los hacía pasar primero y en cuanto podía los despistaba escondiéndose en la espesura. El truco le funcionó hasta que topó con Jano.
Cardea, la ninfa violada por el dios Jano que se convirtió en diosa
Jano es el dios de las puertas, de los principios y finales, de las entradas y las salidas y de él deriva el nombre del mes de Enero y se le representa con dos caras. Jano quería “ligar” con Cardea y ella utilizó el mismo truco que con los otros pretendientes, pero esta vez le falló. El dios con sus dos caras podía ver el pasado y el futuro y enseguida supo dónde estaba escondida la ninfa. Llegó hasta el escondite y según la mitología mantuvo con ella relaciones no consentidas, es decir, la violó.
Cardea, la ninfa violada por el dios Jano que se convirtió en diosa
Tal como eran los dioses de la mitología griega y romana, el hecho de que no hubiera consentimiento no parecía tener importancia y Jano, agradecido porque ella le había entregado su virginidad la elevó a la categoría de diosa. Es la diosa de las “bisagras”, umbrales y pomos, compañera del dios de las puertas. Aunque ser diosa de las bisagras parece una broma, en realidad era muy importante entre los romanos ya que con su poder, según Ovidio, “abre lo cerrado y cierra lo abierto”. Además Jano le dio una rama mágica de espino blanco que tenía la virtud de repeler el mal y proteger las entradas de las casas. Los romanos colocaban estas ramas de espino blanco en las puertas para cerrar el paso a  los malos espíritus que quisieran entrar en sus hogares.

Los romanos, tal como explica Ovidio, creían que en el exterior de sus casas habían espíritus malignos con forma de criaturas aladas, que acechaban para entrar volando y chupar la sangre de los bebés mientras dormían. El espino de la diosa Cardea amparaba y defendía las puertas de los romanos de esos seres.
¿Qué te ha parecido la historia de Cardea? El machismo de la mitología griega y romana hace que las historias de sus dioses nos resulten alucinantes en muchas ocasiones.

viernes, 11 de agosto de 2017

Súcubos e íncubos

Súcubo, de Stanley Lau
Muchos creen que los súcubos y los íncubos son como esos típicos demonios alados, con cuernecitos y cola. Nada más lejos de la realidad. Son demonios horribles, sí, pero su aspecto cuando se mueven por nuestro mundo no les delata en absoluto.
Demonios súcubos
Estos demonios poseen siempre el aspecto de una mujer de belleza extraordinaria, piel perfecta y cabello oscuro o rojizo. Posiblemente, el mismo aspecto de Lilith, Reina de la Oscuridad y la Noche, de quien se cree que descienden todos los demás súcubos.
Súcubo, de SelenadaSe esconden tras esta atractiva fachada para conseguir atraer y tentar a los mortales que se cruzan en su camino. Su única misión es atraer primero para atormentar después.
Sus movimientos son ágiles y precisos. Su forma de caminar es muy seductora y cuentan con una gran presencia y carisma. Ese tipo de carisma que fascina y casi deja hipnotizado a su interlocutor, aunque un espectador avispado podría saber que se trata de un demonio por ese destello en su mirada de oscuro y enfermizo deseo.
Hablan varios idiomas, por lo que no tienen problemas para entablar conversaciones y establecer nuevas relaciones sociales. Podrían considerarse la compañía ideal si no fuese porque, en ocasiones, se dejan llevar y sacan su lado más lascivo.
Los demonios súcubos no necesitan mostrarse agresivos y, además, rehúyen los conflictos. Prefieren usar su capacidad de persuasión y don de gentes para conseguir sus propósitos. Además, en caso de necesidad, no dudarán en adoptar el papel de víctima o de damisela en apuros. Incluso pueden enredar y poner a unos en contra de otros por simple diversión.
Una vez tienen elegido al mortal procuran alejarse con él de la multitud, y entonces usan su capacidad de sugestión, muy parecida a la de los vampiros, para hacerle creer prácticamente cualquier cosa que deseen. Cuando la víctima entra en ese estado hipnótico pasa a ser atacada por el súcubo, que consume la energía de la víctima mientras mantienen relaciones sexuales.
Estos demonios se nutren de la energía vital del mortal, energía que también les permite mantener ese aspecto joven y encantador.
Tras el estado de inconsciencia, las víctimas pasan a un sueño profundo del que suelen despertar agotadas, deprimidas y con la sensación de haber vivido una horrible pesadilla, aunque si el súcubo se excede extrayendo energía es posible que no consigan despertar y acaben muriendo.
Algo que divierte mucho a estos demonios súcubos es atacar a hombres virtuosos o que han hecho voto de castidad. Les encanta atormentarlos al despertar del sueño con recuerdos de orgías y perversiones que los hacen sentir muy avergonzados.
Aunque no es habitual, en ciertas ocasiones los súcubos muestran su verdadero aspecto mientras mantienen relaciones con sus víctimas. Los ojos de serpiente, los colmillos, las alas de murciélago y la cola son un “extra” de martirio del que disfrutan cuando su víctima no les gusta especialmente.
Demonios íncubos
El demonio íncubo es la contrapartida masculina del súcubo. Un hombre joven, muy atractivo y fuerte que seduce y atrae generalmente a mujeres, a las que atormenta de la misma manera que suelen hacerlo los súcubos.
Existe la teoría de que estos demonios son descendientes de ángeles caídos que han degenerado en succionadores energéticos. Aunque también se dice que, en realidad, los íncubos y los súcubos son el mismo tipo de demonio, que adopta la forma de hombre o mujer según los gustos de su víctima.
Merlín, hijo de íncubo. De Sebastián GiacobinoSuelen acercarse a todo tipo de mujeres; mayores o jóvenes, casadas, solteras o viudas, aunque comparten con los súcubos su debilidad por las mujeres religiosas y de férrea moral, sobre todo las novicias. Disfrutan sabiendo el dolor y la vergüenza que causarán a sus víctimas al despertar de su espantoso sueño.
Muchas de estas mujeres pueden incluso quedar embarazadas. Cuando esto ocurre existe la posibilidad de que el bebé nacido sea un engendro a disposición de las fuerzas del mal, o un poderoso humano mágico que se decline por hacer el bien. Un ejemplo de este último caso es el del mago Merlín, de quien se cuenta que nació de la oscura seducción de un íncubo a una monja.
Encantamientos de cama
Los súcubos e íncubos tienen la capacidad de realizar un encantamiento al lugar donde se produce el ataque sexual, generalmente, la cama de la víctima, de manera que cada vez que ésta descansa sobre dicha cama se drena parte de su energía, que pasa directamente al demonio aunque esté lejos del lugar.
Este poderoso hechizo puede acabar con la vida del mortal mientras que hace más fuerte al demonio. Así, cuantas más víctimas consiga, más poderoso se vuelve.

jueves, 10 de agosto de 2017

Diosas Lunares de la Peninsula Ibérica


diosa luna mar 
En la Ora maritima , Avieno hace referencia en unos versos a una isla mediterránea, cercana a Málaga, dedicada por los tartesios a la diosa Noctiluca (la luz nocturna).  Estrabón afirma que los celtíberos y los otros pueblos que lindan con ellos por el norte, todos los cuales tienen cierta divinidad innominada a la que, en las noches de luna llena, las familias rinden culto danzando, hasta el amanecer, ante las puertas de sus casas. Tanto Avieno como Estrabón mencionan un santuario próximo a Sanlúcar de Barrameda, consagrado a “lux divina” donde se ha querido ver un culto lunar.
En el Norte Peninsular la diosa Hargi, la diosa luna, forma parte de una consecuencia de nombre otorgado a este astro por los Vascos como Ilargi (la más corriente y que significa luz de los muertos), Idargi, Irargi, Iretargi, Iguetargi, Iratargi, Argizagi, Argizari, Argizi y Goikua (literalmente: “el de arriba”). Se piensa que la luna y el sol son de sexo femenino.


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En las fórmulas y rezos se lo llama Ilargi amandre (luna-dama madre). Cuando sube al este, se le dice:
“Ilargi amandrea, zeruan ze berri ?”
“Luna abuela, quien de nuevo en el cielo?”
“Lune grand-mère, quoi de neuf dans le ciel ?”
La conexión de la luna con el ámbito funerario se hace patente en las representaciones de ciertas estelas procedentes, sobre todo, de la mitad norte peninsular. Una de las divinidades que ha aparecido asociada a la luna ha sido Ataecina, por lo que hay quien sostiene la teoría de que ésta tenía un aspecto salvaje identificado con Diana. Además, en representaciones de la luna en varias estelas, ésta aparece relacionada con el mundo funerario, que es precisamente el ámbito de Ataecina.


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En España, hay muchos mitos y leyendas dedicadas a la luna, una de ellas es la canción Hijo de la Luna del álbum Entre el cielo y el suelo, perteneciente al grupo español de música tecno-pop Mecano. La letra esta basada en las supersticiones y cosmovisiones de las creencias del pueblo gitano.

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