domingo, 23 de julio de 2017

Camazotz | El dios Murciélago Maya

CAMAZOTZ O CAMAZOT ES UN PERSONAJE DE LA MITOLOGÍA MESOAMERICANA. CONSIDERADO COMO EL DIOS MURCIÉLAGO DE AZTECAS Y MAYAS, ADEMÁS DE SER UN MAESTRO DE LOS MISTERIOS DE LA VIDA Y LA MUERTE TAMBÍEN SIMBOLIZABA LA NOCHE, LA MUERTE Y EL SACRIFICIO

ESTE DIOS  TIENE PODER PARA CURAR CUALQUIER ENFERMEDAD, PERO TAMBIÉN TIENE EL PODER PARA CORTAR EL CORDÓN PLATEADO DE LA VIDA QUE UNE EL CUERPO AL ALMA SEGÚN LOS INDÍGENAS. AUNQUE HAY ESPECIALISTAS QUE PIENSAN QUE SE TRATABA DE UN DIOS DEL MAL QUE TRASMITÍA LA ENFERMEDAD DE LA RABIA.

LOS MAYAS REPRESENTABAN A ZOTZ, CAMAZOTZ, COMO UN SER HUMANO CON CABEZA Y ALAS DE MURCIÉLAGO.

SE ENCUENTRAN IMÁGENES DE ESTE ANIMAL SAGRADO EN JEROGLÍFICOS Y CERÁMICA DE HACE MÁS DE 2 MIL AÑOS. SE LE HONRABA POR MEDIO DE SACRIFICIOS DE ANIMALES Y OFRENDAS DE TAMALES Y FLORES
EN EL POPOL VUH EL MURCIÉLAGO ES UN ÁNGEL QUE BAJÓ DEL CIELO PARA DECAPITAR A LOS PRIMEROS HOMBRES HECHOS DE MADERA Y A UNA SEGUNDA CREACIÓN DE LOS DIOSES TEPEU Y KUKULKAN, POR SER IMPERFECTOS Y NO TENER SENTIMIENTOS.

HAY EVIDENCIA ACTUAL QUE APOYA QUE EL MITO DE CAMAZOTZ PUEDE HABERSE EXTENDIDO DEBIDO A LOS MURCIÉLAGOS VAMPIRO ALCANZANDO MÉXICO, GUATEMALA Y ÁREAS DE BRASIL.

LA EVIDENCIA DE LO ANTERIOR SE HALLA EN LOS FÓSILES DEL DESMODUS DRACULAE, EL MURCIÉLAGO VAMPIRO GIGANTE. TAMBIÉN HAN HABIDO ESQUELETOS DE ESTA ESPECIE ENCONTRADOS EN ESTADO SUB-FÓSIL, DE MUY RECIENTE EDAD, LO QUE SUGIERE QUE LAS ESPECIES TODAVÍA ERAN COMUNES CUANDO LA CIVILIZACIÓN MAYA EXISTIÓ Y QUE INCLUSO AÚN PODRÍAN EXISTIR HOY EN DÍA, AUNQUE ESTO TODAVÍA ES DUDOSO.

jueves, 20 de julio de 2017

Mitología nórdica finlandesa

El Kalevala es el libro finlandés por excelencia. El libro angular de su cultura, como podría ser para nosotros el Quijote. Aunque a diferencia de este último, el Kalevala tiene su origen en las leyendas de tradición oral de Finlandia: leyendas que nacen de la mitología nórdica finlandesa.

Las mitologías finlandesas

Cuando hablamos del Beiwe, la fiesta tradicional de los Lapones (Sami) que se da en fechas próximas a la navidad en Finlandia, vimos que hay más de un tipo de mitología nórdica finlandesa.
Beiwe era la diosa la fertilidad, la primavera, el Sol y la cordura, y como ella hay un elenco de dioses y mitos lapones. Además, como este grupo étnico pertenece a todos los países nórdicos, es realmente una mitología nórdica.
En este artículo, sin embargo, nos vamos a centrar en la parte que es solamente finlandesa: la parte que fue recogida en el Kalevala. Si te interesa la mitología Sami, esta tiene su artículo en la Wikipedia en inglés.

El Kalevala: el libro de la mitología finlandesa

El lingüista Elias Lönnrot viajó en el siglo XIX recogiendo todas las leyendas y las tradiciones orales finlandesas y las compiló en el Kalevala: el libro definitivo sobre la mitología finlandesa.
El Kalevala: mitología nórdica finlandesa
Mi copia del Kalevala, en una foto algo antigua.
Lönnrot se encontró muchas historias dispares, algunas unidas fuertemente y otras no tanto. Para darle cohesión al libro, así como a la identidad finlandesa, creó una trama que – aunque no es exactamente del agrado de los catedráticos – conectaba todas estas historias, cuentos y poemas de la mitología nórdica finlandesa y las unía.
Tal fue su logro que hoy en día el Kalevala es considerado como el libro finlandés más importante, que dotó de identidad finlandesa al país cuando estaba bajo dominio ruso (y antes de los rusos estuvo bajo dominio sueco) y a partir del cual se han basado innumerables obras de arte en diferentes estilos, por ejemplo pictóricos o musicales a través de Jean Sibelius.
Como curiosidad, el Kalevala dedica más versos a la creación de la cerveza que a la creación del mundo.

Personajes, dioses y nombres de la mitología nórdica finlandesa

Estos son algunos de los muchos personajes de la mitología nórdica finlandesa presentes en el Kalevala. Si nos dejamos alguno importante o tu favorito, acuérdate por favor de decírnoslo en la sección de comentarios de abajo.
Väinamönen, el héroe de la mitología nórdica finlandesa
Väinamöinen es el héroe y el personaje principal del Kalevala: el libro angular de la mitología nórdica finlandesa. Fuente (CC: by-sa).

Los héroes

Väinämöinen es sin duda el personaje principal y héroe de la mitología nórdica finlandesa. Hijo de la diosa Ilmatar, tiene un rol principal en la creación de la Tierra. Su representación en imágenes suele ser con el pelo blanco y con gran barba.
Väinämöinen tiene poderes mágicos diferentes a los de cualquier otro héroe nórdico: los suyos son relacionados con la música y las canciones. Él fue el creador del Kantele, de acuerdo con el Kalevala. Tiene también una afilada espada que brilla como el Sol.
Seppo Ilmarinen es otro personaje que dió forma al mundo como lo conocemos: forjó el artefacto Sampo – su construcción, búsqueda y guerras por su control son una constante de la mitología nórdica finlandesa – , dio forma a la bóveda del cielo y es el creador de muchos otros artefactos mágicos de la historia.
La forja del Sampo
Un fresco del museo nacional de Finlandia sobre la forja del Sampo por Seppo Ilmarinen. Fuente (CC: by)

Los dioses

Ukko es el dios principal del Kalevala. Domina el cielo y el trueno, como otro dios de la mitología nórdica (Thor) o como Zeus. Como curiosidad, es también llamado Perkele, la palabrota finlandesa más famosa. Esto es así porque al llegar la cristiandad a Finlandia, la iglesia necesitaba demonizar a los antiguos dioses finlandeses, y le dieron el nombre de Perkele al Diablo para cambiar su significado.
Louhi es la reina que comanda al pueblo enemigo de los héroes del Kalevala – Pohjola, el Inframundo – y que es la principal antagonista. Es una bruja poderosa que puede cambiar de forma.
Tapio, dios los bosques, tiene también un rol prominente en la mitología de Finlandia. Su hijo Nyyrikki es el dios de la caza.
Pellervo, es el dios de la cosecha. Del mimso ramo, el dios Pekko es el dios de los campos y de la fermentación de la cerveza. La primera mención a este dios, varios siglos antes del Kalevala, fue hecha por Mikael Agricola como el dios de los Kareianos (donde está Joensuu: buen dios para esa zona).
Louhi y Väinämöinen, tal para cual
Louhi, como ser alado, contra Väinämöinen en un fresco del Museo Nacional de Finlandia. Fuente (CC: by)
Para no alargarnos mucho, ya que el Kalevala tiene docenas de personajes, nos hemos centrado en los principales y sus atributos. Si quieres una lista completa de los dioses y héroes del Kalevala, con una corta descripción, la Wikipedia en Español la tiene.

miércoles, 19 de julio de 2017

Los hombres sin cabeza de la mitología antigua y medieval

Resultado de imagen de Los hombres sin cabeza de la mitología antigua y medievalEn la mitología de la antigüedad se pueden encontrar muchísimas criaturas fantásticas, algunas terroríficas y otras un poco menos intimidantes, pero entre la plétora de seres que adornan el folclore de tantos pueblos resaltan los Blemios, unos hombres sin cabeza que aparecen recurrentemente en leyendas.

Los inquietantes blemios, hombres sin cabeza de la mitología antigua y medieval

El nombre “Blemmyes” -o blemios– se puede encontrar en el trabajo del geógrafo griego del siglo I, Estrabón, quien describe a los Blemmyes no como monstruos extraños, sino como una tribu que habitaba al sur de Nubia, a lo largo del Nilo y hacia el Mar Rojo.

El escritor romano, Plinio el Viejo,  también menciona a los blemitas de Strabo en sus obras, donde los equipara con las criaturas sin cabeza de los cuales hablaba Heródoto. En la Historia Natural, Plinio registra que “se dice que los Blemios no tienen cabeza, con la boca y los ojos sentados en sus pechos”.

Heródoto los ubicaba en la región africana que hoy sería Libia, pero tanto éste escritor como Plinio, basaron sus conocimientos sobre los Blemios en rumores. Además, la visión geográfica de Plinio era similar a la de Heródoto. Ambos manejaban una teoría en la que los bordes del mundo conocido estaban habitados por extrañas criaturas.

Por ejemplo, Plinio escribió también acerca de los himantópodos, “una raza de personas con pies parecidos a unas correas, sobre las cuales se mueven por la naturaleza con un tipo de marcha serpenteante y arrastrada”.

La historia de los Blemios sobrevivió hasta la Edad Media y aparece, aunque de forma ligeramente modificada, en una obra del siglo XIV conocida como Los viajes de sir John Mandeville.
Los hombres sin cabeza de la mitología antigua y medieval
Aunque no son llamados Blemios, Mandeville describe a estas criaturas como “gente de estatura sucia y de clase maldita que no tienen cabezas. Y sus ojos están en sus hombros “. Mandeville no los coloca en África, sin embargo, sino en una isla en Asia.

El explorador inglés del siglo XVI / XVII, sir Walter Raleigh, también ofrece una descripción de unas criaturas que se asemejan a los Blemios. Raleigh sostenía que las criaturas se llamaban Ewaipanoma y tenían los ojos en los hombros y la boca en el medio de sus pechos, y que una larga hilera de pelo crece hacia atrás entre sus hombros.

A diferencia de Herodoto, Plinio o Mandeville, Raleigh afirma que estos seres sin cabeza viven en la Guayana, en América del Sur. Aunque Raleigh no había visto al propio Ewaiponama, creía que eran reales, basándose en testimonios que consideraba fiables.

En realidad, los Blemios sí existieron y, de hecho, no eran criaturas mitológicas, sino que se trataba de un pueblo africano y, evidentemente, no eran los espeluznantes monstruos que describieron los autores. Entre el año 600 a.C y el siglo III d.C, existió la civilización Blemia, un reino tribal que luchó contra el Imperio Romano para defender sus tierras en las regiones de Nubia, Kush y Sudán.

martes, 18 de julio de 2017

Tántalo y Pélope



En verdad que si hubo un mortal honrado por los vigías del Olimpo, ése fue Tántalo, mas no pudo digerir su gran fortuna, y por causa del hartazgo se ganó un castigo espantoso, la pesada piedra de sobre él colgó el Padre: el continuo deseo de apartarla de su cabeza le hace perder el rumbo de la felicidad.
 
Ésa es la clase de vida, sin remedio, que lleva en continuo suplicio, cuarto castigo, junto a otros tres, porque robó a los inmortales y dio a sus congéneres convidados el néctar y la ambrosía, que fueron instrumento de su inmortalidad. Mas si alguien espera ocultar sus obras a los dioses, yerra. Por ello los inmortales arrojaron a su hijo de nuevo a la búsqueda de la efímera raza humana; y cuando, al alcanzar la flor de su edad, el vello cubrió de sombra su barbilla, brotó en él la inquietud por un oportuno matrimonio:
 
De su padre el de Pisa a la gloriosa Hipodamía conseguir. Acercóse solo al mar gris en la oscuridad. Llamó a voces al de profundo estruendo, el del poderoso tridente. Éste se le apareció cerca, junto a los pies. Díjole: “¡Vamos! ¡Si es que los amables dones de la Cipria, Posidón, producen algún efecto maravilloso, traba la lanza broncínea de Enómao, encamíname sobre tu velocísimo carro hasta la Élide y acércame a la victoria, pues ya ha matado a trece pretendientes para aplazar el matrimonio

Templo de Zeus en Olimpia: Enómao a la izquierda, Pélope a la derecha, Hipodamía, palafrenero con el caballo
 
 
 
De su hija! El peligro grande no admite a un hombre cobarde. Si hemos de morir, ¿por qué preparar en vano una vejez sin gloria sentados en la oscuridad, privados de todo lo bello?
 
A mí me corresponderá esta hazaña. Y tú concédeme su realización según quiero”. Así dijo; y no quedaron sin cumplimiento las palabras con que le conmovió. El dios le honró con el don de un carro áureo y de caballos de infatigables alas.
 
Sojuzgó la violencia de Enómao y a la doncella como cónyuge, engendró seis hijos, caudillos esforzados en sus virtudes, y ahora comparte espléndidas ofrendas cruentas, yacente cabe el curso del Alfeo, en tumba que culto recibe junto a un altar por muchos visitantes frecuentado. La gloria de Pélope desde lejos nos contempla, en los certámenes de las Olimpíadas, donde se dirime la velocidad de las piernas y la madurez valiente de la fuerza.







Pélope, después de haber sido degollado y cocido en el banquete de los dioses, renació aún más hermoso; como sobresalía por su belleza, llegó a ser amado por Posidón, quien le regaló un carro alado que incluso cuando atravesaba el mar no se mojaba los ejes. El rey de Pisa, Enómao, tenía una hija, Hipodamía, y, bien porque él estuviese enamorado de ella, como dicen algunos, bien porque según un oráculo hubiera de morir a manos de su yerno, nadie la tomaba por esposa, pues el padre, al no haber podido convencerla para que se uniese a él, mataba a los pretendientes. Enómao, que tenía armas y caballos recibidos de Ares, ofrecía a su hija como premio a cada pretendiente: éste debía huir en su carro con Hipodamía hasta el istmo de Corinto. Enómao, armado, al punto lo perseguía y, si lo alcanzaba, le daba muerte; quien consiguiera escapar obtendría a Hipodamía por esposa. De este modo había matado a muchos candidatos, según algunos a doce; sus cabezas cortadas las tenía colgadas en su casa.
También Pélope acudió a pretenderla; Hipodamía al contemplar su belleza se enamoró de él, y persuadió a Mírtilo, hijo de Hermes, para que le ayudase.

Mírtilo era el auriga de Enómao y, como amaba a Hipodamía, deseoso de complacerla, no puso pernos en los ejes de las ruedas e hizo así perder la carrera a Enómao, que enredado en las riendas fue arrastrado y murió; otros dicen que lo mató Pélope. Enómao, moribundo, enterado de la maquinación de Mírtilo, lo maldijo rogando que pereciera a manos de Pélope.

Pélope consiguió pues a Hipodamía; al pasar por cierto lugar en compañía de Mírtilo, se alejó un poco para traer agua a su mujer sedienta, y entre tanto Mírtilo intentó violarla. Pélope, informado por ella de lo ocurrido, arrojó a Mírtilo al mar luego por él denominado Mirtoo, cerca del cabo Geresto. Mírtilo durane la caída maldijo al linaje de Pélope. 

Cuando Pélope llegó al océano fue purificado por Hefesto, regresó a Pisa, en Élide, y obtuvo el reino de Enómao, tras haber sometido la región llamada primero Apia y Pelasgiótide, y luego Peloponeso a partir de su nombre.

lunes, 17 de julio de 2017

Hela, diosa de la muerte y el Inframundo

La diosa o giganta Hela o Hel era la encargada en el inframundo de uno de los tipos de muertos en la mitología nórdica. Hija del dios Loki y de la giganta hechicera proveniente del Jötunheim, Angrboda, Hela reina sobre el Niflheim, donde vive bajo una de las raíces de Yggdrasil.
La mitad superior de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad inferior de este era igual al de un cadáver en putrefacción y de él despedía un olor nauseabundo. Se cree que Hela se representa así por como es vista la muerte por los hombres.

Su morada se llama Helheim y el camino que lleva hasta ella es Helway, que es tan largo que Herod lo tuvo que recorrer en nueve días y nueve noches, siempre hacia el norte y descendiendo constantemente. El Helheim está rodeado de una muralla en la que se abren una o varias puertas y en su imperio corren ríos sombríos. Una de esas corrientes de agua se llama Slid. Ésta nace en el este, fluye hacia el oeste a través de valles infectados de veneno y está llena de barro y espadas. Un perro, Garm, vigila la entrada de una de sus cavernas, Gnipapellir.

El Acceso de Hel (Helway) es horrible, pues encadena al hombre moribundo con sólidas ligaduras que no pueden ser rotas, mientras la angustia roe su corazón y las sirvientes de Hela vienen cada noche a invitarlo. Ante los ojos del hombre moribundo se despliega una oscura y horrible región de brumas; ve que el sol, el puro astro del día, se desvanece y desaparece, y oye que los goznes de la Puerta de Hel (Helgate) crujen, y ésta se abre para recibirlo. La compañía de Hela es grande, pero tiene una morada lo bastante grande para todos; su imperio se extiende a lo lejos, sus palacios son prodigiosamente altos y tienen grandes puertas. Naturalmente su morada está hecha de sombras, pero tiene la apariencia de la realidad.

Se decía que los que morían en el campo de batalla iban a Odín, al Valhalla, mientras que los que morían de enfermedad o de vejez iban a Hela, al Helheim. Pero también parece que acuden otros, buenos o malos; pues se sabe que Baldr acudió a Hel cuando fue asesinado por Höðr. Sigfrido, el que mató a Fafner, también al ser después asesinado por Gunther, fue a Hel; y Brunilda igualmente fue allí en su bello carro luego de ser quemada en su pira funeraria. Eso no es todo, ya que aquellos virtuosos en vida que morían naturalmente iban también al cielo, pero no al Valhalla, sino al Vingólf, mientras que aquellos que vivían en la blasfemia y la bajeza aunque murieran bajo armas iban a una de las regiones del Niflheim.


Ella no puede recibir a aquellos ahogados en el mar ya que pertenecen a la diosa Ran, por lo tanto sólo obtiene los muertos en tierra firme. Las mujeres nobles tampoco iban a Hela, ya que eran acogidas por Freyja luego de su muerte, mientras que las doncellas moraban con Gefjun.

Antes de que Baldr muriera, Odín bajó hasta el Helheim para preguntar a Hela cómo moriría éste. El primero en acudir fue el perro de Hela, que con todo el pecho ensangrentado ladró a Odín durante mucho tiempo, hasta que éste se disfrazó y se encontró con la señora del infierno, quien le dijo que Baldr moriría a manos de Höðr. Cuando la muerte de Baldr se vio consumada, Hermod, el más rápido de todos los dioses, montó a Sleipnir, el caballo de Odín y fue camino al Helheim. Cuando llegó vio a su hermano ocupando el asiento más distinguido del palacio. Hermod, explicando a Hela la pena de los dioses y de todas las cosas vivientes por la muerte de Baldr, le pidió que lo dejara volver a Asgard. Ésta pidió que todas las cosas del mundo, animadas e inanimadas, lloraran la muerte de Baldr para ver si era tan mundialmente amado; solo así le devolvería la vida. Entonces, todo en el mundo lloró por su dios muerto; todos menos una giganta llamada Thok. Esta giganta, que era Loki disfrazado, se negó a llorar ya que decía que Baldr nunca le había dado ninguna alegría. De este modo Baldr quedará en el Helheim hasta el Ragnarök. 

viernes, 14 de julio de 2017

Los Daityas hindúes

La mitología hindú que cuenta con una vasta cantidad de diferentes seres mitológicos, también presenta sus propios gigantes mitológicos: los daityas.
Gigantes con apariencia humana de gran fuerza y poder que no se diferenciaban demasiado de los que hemos venido viendo en el resto de diferentes mitologías. Su tamaño era tal, que se dice que los daityas femeninos portaban joyas del tamaño de rocas. Eran los descendientes de la diosa Dity y del sabio Kashiapa que, a su vez, también fue el padre de la humanidad y de la raza naga.
Los daityas pertenecían a la estirpe de los asura, unos seres mitológicos de carácter divino propios de esta mitología, que se encontraban en constante conflicto con los dioses por lograr obtener el poder. Ambos, asuras y dioses, eran opuestos, y, haciendo un paralelismo, podrían ser el equivalente a los demonios en el imaginario occidental.
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Los gigantes daityas eran parte de los demonios asuras
Eran unos seres que podrían haberse convertido en dioses o devas pero que, por sus malas acciones y decisiones, no lo hicieron. En este caso se les conoce por el nombre de Dánavas. Así pues, los daityas se encuentran dentro de este grupo de seres de inclinaciones no benévolas y, pese a su gran poder, se les sitúa en los puestos inferiores de la escala jerárquica hinduista.
En unos de los textos sagrados de esta religión, llamados Upanishads, se narra como los devas y los asuras acudieron a Prajäpati, un consejo de deidades superiores que determinaban sobre la vida, en busca de la comprensión del ser. Obtuvieron del consejo una respuesta simplista, lo que determinó una profunda diferencia entre estos dos grupos divinos; los asuras se conformaron con la simple explicación pero los dioses no la aceptaron ya que no reflejaba el significado completo de la existencia por lo que continuaron esforzándose para alcanzar su total comprensión.
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Devas y Asuras representan la dualidad entre el bien y el mal en constante oposición
Aunque extremadamente longevos, los gigantes ansiaban la inmortalidad. Y envidiaban a los dioses que no morían ya que ellos tenían en su poder el amrita o elixir de la vida y, es por esto, que batallaban tratando de vencerlos.
En el texto Vishny Purana, el líder de los daityas Hiranyakashipu, le habla a su hijo de la siguiente forma:
‘’ ¿Yo, a vuestro entender, soy necio? He rendido culto durante 60.000 años, casi toda una vida, he vivido más de 100.000 años. ¿Acaso pensáis que lo único que he hecho durante toda mi vida ha sido transportar heno?’’
Al igual que sucede en la mayoría de leyendas en las que aparecen gigantes, éstos no sólo tienen una larga vida, sino que están en guerra con los dioses. En este caso, se cuenta que durante el Krita Yuga o primera edad del universo, los daityas con su gran poder y dirigidos por la serpiente gigante Vritra, se alzaron contra los dioses y consiguieron derrotarlos.
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Los gigantes no parecían ser del agrado de los dioses
Aunque su estancia en el poder fue breve y los dioses recuperaron pronto su estatus de gobernantes sentenciando a sus enemigos al encierro en el Patala o infierno subterráneo al igual que obró Zeus al encerrar a los titanes en el Tártaro cuando les hubo derrotado.
Pero en esta mitología ambas razas comparten varias similitudes y es que se describe que todos estos seres eran extremadamente bellos, la mayoría de piel blanca y de cabellos claros si bien existía un grupo de Dánavas de tez realmente oscura conocidos como los Kalakaeyas.
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Guerras entre dioses y gigantes aparencen en varias leyendas
Según el Bhagavata Purana el tiempo que la madre de los dioses estuvo en estado de gestación antes de su nacimiento fue de 100 años y no sufrió los dolores normales del parto. Asimismo, en el Matsya Purana se nos dice que el tiempo de gestación correspondiente a sus opuestos daityas y dánavas fue de 1.000 años en el vientre de su madre.
También se hace referencia en los diferentes textos a la superior inteligencia de estos gigantes que los hacía conocedores de las artes mágicas que les permitían realizar portentos como cambiar su aspecto a voluntad. Algunos, incluso, tenían la capacidad de hacerse invisibles.
Y esta gran inteligencia hacía de ellos unos fantásticos artesanos que crearían maravillosos objetos impensables para la humanidad de aquellos días.
Uno de sus reyes, de nombre Mayasura, era conocido por su excepcional habilidad como arquitecto siendo poseedor de una tecnología que le permitía fundir las rocas y que le era de gran utilidad para la realización de sus maravillosos trabajos arquitectónicos; entre ellos, cabría destacar las tres ciudades flotantes llamadas Tripura. Hechas de hierro, plata y oro, se encontraban en la Tierra, en el cielo y en el paraíso.
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De nuevo, aparece un grupo de seres capaces de crear proezas tecnólogicas
Estas ciudades eran ricas y prósperas y en ellas habitaban diferentes asuras pero la naturaleza maligna de éstos les costó cara pues acabaron siendo destruidas por una de las manifestaciones de Shiva.
La persistente guerra entre dioses y gigantes es común a las culturas en las que aparecen estas figuras, en una constante lucha por el poder sobre el mundo en la que los gigantes suelen representar aspectos negativos y siempre resultan derrotados. ¿Nos narran los textos antiguos una guerra que tuvo lugar antes de la existencia de la humanidad?
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Shiva el destructor aniquiló las ciudades flotantes de Mayasura
Concluimos citando un fragmento del Bhagavata Purana en el que se describe una de las batallas entre ambos bandos:
‘’El campo de batalla se había cubierto literalmente de las cabezas cercenadas de los héroes. Sus ojos permanecían abiertos, sus labios, mordidos en una ráfaga de rabia. Alrededor pendientes y cascos se hallaban dispersos. Aquí y allá rebanados brazos sujetando diversas armas, piernas y caderas que parecían trompas de elefantes estaban esparcidas. Alrededor de piernas cercenadas, caderas y cuellos de los guerreros y de sus estandartes desgarrados, arcos rotos, armas rotas y ropajes estaban esparcidos’’.

martes, 11 de julio de 2017

La Tunda

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“Pórtate bien mi morito pa´ que yo te dé café porque si viene La Tunda, La Tunda te va a cojé”, al son de la poesía el escritor esmeraldeño Adalberto Ortiz mantuvo vigente el mito de La Tunda, una figura del pueblo africano.
Esta historia llegó a la provincia de Esmeraldas junto a los esclavos y ha sobrevivido de generación en generación a través de la tradición oral.

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Existen varias versiones de La Tunda, varia dependiendo de quien la cuente. El libro de La Cultura Popular en el Ecuador, tomo Esmeraldas, 1986, dice que este personaje mítico es el invitado necesario cuando se habla de los seres mágicos de la cultura afroecuatoriana.

La Tunda es una mujer de color, pero tiene una particularidad y es que muta. Adopta la apariencia física de cualquier conocido cercano. Madre, padre o hermana para poder engañar al niño o niña; pero el pequeño puede reconocerla porque tiene una pierna de palo o pie de molinillo.

En la historia relatan que La Tunda lleva a los jóvenes, no importa el sexo, hacia el monte o a un lugar alejado de su comunidad y los alimenta con camarones cocinados en una parte de su cuerpo. Cuando hace esto el pequeño queda “entundao” o ensimismado.
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Cuando los familiares se dan cuenta de que falta un joven de la comunidad empieza la búsqueda. Todos van juntos a su encuentro y necesariamente tienen que asistir la madrina y el padrino del perdido, aunque lo rescaten la víctima queda “alelada” o “entundada” para siempre.
Análisis
Marta Cecilia Corozo, miembro del Consejo Nacional para la Igualdad de Pueblos y Nacionalidades, explica que este mito nació en África, en la época que
“cazaban” a los jóvenes para esclavizarlos.
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Los adultos buscaban inculcarle miedo a los niños con la historia de La Tunda y así evitaban que salieran de su comunidad o le abrieran la puerta a cualquier persona, porque aunque fuera un rostro familiar, se podía tratar de La Tunda. “Así se garantizaba que si no había un adulto en casa, los niños o jóvenes estuvieran a salvo”, relata Corozo.
Cantos de cuna
“Duerme ya corazón, sino quieres dormir el cuco va a venir, y si te portas mal La Tunda te va a llevar. A los negritos llorones que no hacen caso a mamá La Tunda viene y los lleva. Negra hija de Macuma, primero te hace pollito, después te invita a seguir y luego te tiene perdío con un tapao de camarón”, es el fragmento de una canción que las mujeres interpretan a los niños desde que son muy pequeños.

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Este mito aún se mantiene vivo. En Esmeraldas La Tunda y otros personajes mitológicos siguen vigentes en la cotidianidad, los pequeños se asustan y son ellos quienes cuentan a otros niños. “Nuestra tradición es rica y hermosa, me emociono al contar esta leyenda”,